Es un producto que ha acompañado a la humanidad durante toda su historia, formando parte de la dieta de las civilizaciones antiguas.

Hay registros de más 4000 años de antiguedad, demuestran que la cerveza es una bebida obtenida por la fermentación de granos de cereal como espelta, cebada y malta; fue consumida por los sumerios para evitar contraer enfermedades infecciosas debido a que el agua era transmisora de numerosas enfermedades. Siglos posteriores, la cerveza se convirtió en una bebida muy popular en la cultura egipcia la denominaron heneket, se hallaron restos de ceza en vasijas utilizadas por esta civilización se creía que su Dios Osiris y Dionisos había inventado la cerveza, atribuyendoles un orgin divino. En esa época la elboración de cerveza fue de trigo, siendo más espesa y turbia con impurezas.

Los egipcios fueron quienes extendieron el consumo de cerveza para los países aledaños, sobre todo por la cuenca mediterránea.

Una pintura egipcia donde figuran vasos de cerveza en una celebración.

Los griegos la denominaron zythos y los romanos la llamaban cerevisia, en hispania se producían cervezas de cebada y trigo, logrando el envejecimiento de la cerveza al usar los conservantes y aromatizantes como la artemisia, tomillo, romero y miel. En España se encontraron restos arqueológicos de la cerveza más antigua de Europa en la cueva de Can Sadurní, en Begues provincia de Barcelona. Investigaciones realizadas permitieron la identificación de restos de talles de elaboración artesanal de mediados del Siglo III A.C.

A lo largo de la Edad Media, en el norte de Europa floreció el consumo y la elaboración de la cerveza gracias a su fermentación, ofrecía grandes ventajas higiénicas. Los

Galos y Germanos mejoraron la técnica de su elaboración original, siendo los monjes, en la Edad Media quienes perfeccionaron las técnicas y obtuvieron nuevas variedades como la Ale (fermentación en superficie) en la ciudad de Gante, la primera adición de lúpulo al mosto de la cerveza antes de su fermentación fue en monasterios de Rupertsberg convirtiendose el lúpulo como principal aromatizante y amargor; asegurando así su conservación durante más tiempo, tiene propiedades antibacteriana aportando mayor seguridad microbiológica por la insalubridad del agua en esa época, siendo considerada como un complemento alimenticio.

A inicios del siglo XV en los monasterios alemanes aparecio la cerveza de estilo lager (almacenaje en baja fermentación) el cual necesitaba condiciones de frío para su fermentación.

En España, la cerveza fue introducida en el Siglo XVI, con el reinado de Carlos V, quien autorizó la primera fábrica de producción de cerveza en Madrid.

En 1516 gracias a la popularidad que había adquirido la cerveza, fue reglamentada su elaboración por Guillermo IV de Baviera, dando la primera regulación legal de un alimento, la denomino “ley de la pureza” estableciendo que sólo podían utilizarse como ingredientes en su elaboración agua, malta de cebada y lúpulo, dando un marco de elaboración que perdura hasta hoy.

A finales de la década de 1850, fue Pasteur quien empezó a estudiar el proceso de fermentación de azúcares llevado a cabo por las levaduras, descubriendo que estas se nutren de azúcar, produciendo sustancias residuales como etanol y dióxido de carbono. Este proceso permitió desarrollar la pasteurización, permitiendo un almacenamiento más prolongado de la cerveza, liberando la elaboración de la cerveza de las condiciones meteorológicas y características de lugar de fabricación.

Estos descubrimientos, junto con muchos otros avances tecnológicos como los tapones de corona que revolucionó el embotellamiento del producto hizo posible que la cerveza fuese uno de los primeros alimentos industrializados.

Desde hace unos años, la cerveza artesana está volviendo a la vida y está creciendo con fuerza, ya que ha aparecido un nicho de mercado del consumidor gourmet, que es consciente, crítico y de cierto interés por productos más naturales, locales y de calidad.

La marca Cerveza Artesanal Killa es una cerveza 100% natural cuyas ventajas nutritivas, energéticas y revitalizantes aportarán un valor añadido al consumo de cerveza artesanal que la hará única en el mercado español, europeo y latino; creando así una cerveza artesanal con carácter, cuerpo, fuerza, con nuevos sabores únicos, aromas e identidad.